Una muestra de los hábitos de 300 escolares de Almería servirá para introducir mejoras en los programas de salud escolar

Durante el presente curso escolar, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, órgano perteneciente al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, está realizando un estudio de prevalencia de la obesidad infantil en colaboración, dentro de nuestra Comunidad andaluza, con la Consejería de Educación.

El estudio se enmarca en la llamada “Iniciativa europea para la vigilancia del crecimiento infantil” y deberá servir para promover la salud y el bienestar de los niños en la Enseñanza Primaria, y desarrollar mejoras en los programas de salud escolar.

Aleatoriamente, se han seleccionado una serie de centros educativos de todo el país. En el caso de Andalucía, han resultado elegidos 23 colegios, de los que tres son almerienses, en concreto el colegio “Arco Iris” de Aguadulce (Roquetas de Mar), el colegio “Bartolomé Flores” de Mojácar y el colegio “Valdeserra” de Vera.

El estudio, cuya participación es voluntaria y confidencial, afecta a un número concreto de alumnos de entre 6 y 10 años, comprendidos en los dos primeros ciclos de Educación Primaria, unos 100 escolares por cada centro.

Las familias cumplimentarán un cuestionario sobre los hábitos de sus hijos, el tiempo que dedican a realizar ejercicio y actividad deportiva, a pasear y jugar al aire libre, el medio que utilizan usualmente en sus desplazamientos, así como otras cuestiones sobre alimentación, especialmente la frecuencia con que consumen distintos de tipo de alimentos.

Promoción de la Salud

Las Consejerías de Educación y de Salud vienen desarrollando actuaciones conjuntas para promover la salud en los ámbitos escolares. Recientemente, ambas han puesto en marcha un programa de seguimiento y valoración de las dietas de los comedores escolares. A través de él se pretende incrementar la calidad de los menús que se ofrecen en ellos, al tiempo que se llevan a cabo actividades para difundir entre los alumnos hábitos de vida saludables, que incluyan la promoción de la actividad física.

Junto a las propuestas de mejoras en la composición o el diseño de las dietas, el programa contempla también el asesoramiento a los monitores y profesionales de Educación, para que lleven a cabo entre los menores actividades para promover una adecuada higiene personal y bucodental, así como la práctica regular de ejercicio físico.

Los comedores escolares tratan igualmente de promover una dieta saludable entre los más pequeños. Los menús están supervisados por expertos nutricionistas y establecen diversas condiciones como la prevalencia de dieta mediterránea, el aumento de la proporción de frutas y verduras, la reducción de grasas y fritos, introducción de más pescado y menos carne, la limitación de los postres dulces y la bollería, etc. todo ello con el objetivo de luchar contra el problema de la obesidad infantil y garantizar una alimentación saludable y equilibrada.